viernes, 18 de septiembre de 2009

EL NIÑO, CENTRO DE LA EDUCACIÓN


La educación solo se logra a partir de una autentica relación personal. Para que se dé es necesario que exista comunicación, único fundamento de toda relación educativa. De aquí la necesaria interacción, que se define como esa comunicación dinámica que se produce dentro del proceso educativo entre educador y educando y la acción directa que desarrollan entre sí.

La escuela es un espacio- hogar dentro del cual el educando se va desarrollando progresivamente. Todo confluye en y para el niño el sistema educativo, los proyectos la metodología empleada, la organización completa del centro la presencia misma del educador.

La razón más poderosa por lo que esto es así, el niño en la escuela es el centro, es el profundo respeto que merece su persona .El niño llega a la escuela con un cúmulo de virtualidades llamadas a desarrollar. Corresponde a los padres, al maestro, a cuantos se sienten implicados en la obra educadora, acompañar, insinuar, orientar y animar al niño en su proceso de crecimiento. El discente, que ha seguido el periodo formativo a cabalidad durante los primeros años, se encuentra, al llegar a adulto, en capacidad de realizar un proyecto personal de vida.

La tarea del maestro es de conductor, propicia y dirige la adquisición de aprendizajes, el educando asume un papel activo, en el proceso de aprendizaje enseñanza es recíproco y cumple con las necesidades e intereses del alumno. El maestro tiene grandes cualidades que corren siempre unidas y conforman la propia persona del educador: ejemplo, autoridad, amor. Las mismas que nacen de los padres educadores en la familia. Y es que el maestro y la escuela son viva prolongación de la familia-hogar y de los padres, y no porque el maestro supla deficiencias sino por elección personal, que hace de la educación su proyecto de vida.

Desde esta base el maestro se entrega con amor, abnegación y sacrificio no como pesada carga, sino porque se siente autor-padre. La dificultad que genera la educación, el maestro vocacionado, la vive con paz y creatividad, con esfuerzo en la actualización pedagógica.

El maestro que vive su vocación se siente siempre maestro, dentro y fuera de la escuela y sabe que influye en el niño más que por lo que enseña, sino por lo que es.

Autora: KANDY URSULA ROJAS OMONTE

2 comentarios:

  1. EMILIA DINA ARDE GARIBAY, comenta:
    La educación del niño es muy importante pues de la formación que se le proporcione y el desarrollo de capacidades va depender su adaptación e integración en el medio familiar y posterior desenvolvimiento como adulto.
    Nuestra capacidad de adaptación a las nuevas situaciones no se puede comparar con la capacidad de un niño al enfrentarse con personas y lugares distintos. Nosotros llevamos un bagaje de experiencias que hace con que la adaptación sea una situación más suave y controlada. Y eso exactamente no es el caso de los niños. En la primera infancia, todo es nuevo para ellos. Y solo nosotros, los padres, podemos ayudarles con el apoyo y la comprensión.
    La integración del niño a una escuela ha de ser pasito a pasito, sin prisas ni agobios. Es muy importante respetar el tiempo y las exigencias del hijo.
    Es necesario ir al colegio no solo para aprender a leer, escribir y a contar. Además de aprender todo eso, el niño va formando gradualmente su carácter, su capacidad de reflexión y juicio, al tiempo que se le amplían los conocimientos.
    En los países más avanzados, la escolaridad es obligatoria y gratuita y, prácticamente, con igualdad de oportunidades para todos los escolares. El período de estudios obligatorio suele tener una duración de ocho a diez años.
    Los países que disfrutan de una economía desarrollada han hecho obligatoria la escuela para todos los niños. Hay que saber leer, escribir y contar para ejercer un oficio, por modesto que sea. Todavía existen, en muchas partes del mundo, infinidad de niños que no pueden ir al colegio: en Asia, en África y América del Sur. Sus gobiernos todavía no han construido suficientes escuelas ni formado bastantes maestros para que la educación elemental sea accesible a todos. Así que, los que puedan ir a la escuela, busquen no perder ni un solo día de clase.

    En muchos países, los niños van al colegio. Pero, por desgracia, ocurre que algunos países son demasiado pobres para construir colegios y formar profesores. Sin hombres instruidos, estas naciones están condenadas a ser pobres.
    El niño llega a la escuela para desarrollar capacidades, es tarea de padres y maestros orientar al niño en su proceso de crecimiento.

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  2. El alumno es el principal responsable de su aprendizaje. Participa en el proceso cumpliendo un rol activo y creativo, ejercerá sus capacidades para aprender leyendo, investigando, experimentando, interactuando con el medio, resolviendo problemas, creando, integrando el conocimiento adquirido con aprendizajes anteriores y con otros productos culturales. - Valorará la búsqueda del conocimiento
    Por una parte, el profesor ya no actúa como único ente de todo el conocimiento, sino que ahora su papel es el de facilitador del mismo y, por otra parte, el alumno ya no es la parte pasiva del proceso de enseñanza - aprendizaje, sino que la parte activa y protagónica del mismo.
    Es importante tomar en cuenta que la responsabilidad de formar a un alumno no solo depende del maestro o solo de la familia, son complemento indispensable la formación de los niños desde su nacimiento empieza en casa como pilar fundamental de su desarrollo, después viene la escuela y la sociedad depende mucho de las bases y los padres deben saber que la escuela y los maestros somos el apoyo para hacer de ellos mejores humanos, personas libres y responsables con valores inquebrantables.
    ANA SILVIA CANTARO CANTARO

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