viernes, 18 de septiembre de 2009

LA EDUCACIÓN OBRA DE AMOR - MAESTRO ARTISTA ESCULTOR


Sin amor se hace imposible la transformación de la persona humana.

La educación es principalmente obra de amor y, sobre todo, de amor abnegado. El amor es, ante todo, la ley suprema de la educación, del desarrollo y perfeccionamiento de la vida. Amor a la persona del niño:“Que el niño encuentre en el maestro un corazón que le ama”

Tener Amor a la Verdad que se transmite: Es necesario que el educando se adhiera a las verdades que se le propone y que su corazón las haya hecho suyas por medio de un sincero afecto.

Es imprescindible que entre el educando y. el educador se establezcan unas auténticas relaciones. Relaciones humanas de calidad: comprensión, amistad, alegría y sinceridad, que estimulen y envuelvan al niño en una corriente de afectividad por la que incorpora y asimila la educación propiamente dicha.

En esta tarea el educador ha de poseer las cualidades de artista y escultor, identificando con el ideal que quiere reproducir en cada uno de sus alumnos, “porque para obtener una obra maestra, no basta quererlo. Se precisa antes adquirir las grandes cualidades que forman al artista, se precisa conocer y poseer la virtud ideal que se va a reproducir y sobre todo, sentirla, estar compenetrado con ella.”

El secreto del éxito en la formación del niño, la gran potencia formadora será la personalidad, el ideal que anima al maestro, cual es el hombre, tal será la escuela. Lo importante en la escuela no es lo que el maestro sabe o dice sino lo que él es en lo más profundo de su ser.

El arte de educar supone modelar el corazón del niño, tallar sus carácter, formar su alma labrar su felicidad.

Autora: ANA SILVIA CANTARO CANTARO

5 comentarios:

  1. MARLENY DE LA TORRE SUAREZ, comenta:
    La pedagogía, al igual que las otras ciencias, ha evolucionado positivamente en muchos aspectos, pero acaso se le esté dando un tono excesivamente técnico – encuestas, porcentajes, planes, instrumentos, diseños curriculares, etc. – y deshumanizando en exceso.
    Cuando se habla de educación se piensa poco en la persona y demasiado en el método y en el instrumento. Sin embargo, no hay que ver en la educación una técnica sino una entrega, una devoción. La técnica debe estar al servicio de la devoción y no a la inversa. Se diría que no creemos en la intuición y en la fuerza del amor para conocer al ser humano.
    No es posible educar sólo con un buen cerebro, con leyes minuciosas y sofisticados instrumentos. Ha de meterse el corazón. Y es con el corazón, más que con el cerebro, como podremos conocer y educar a la persona. El amor lleva al educador a ser competente y responsable con su profesión, admirador y amigo de sus educados, condiciones indispensables de eficacia educativa.

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  2. Educar a las generaciones es una tarea de amor, como lo demostró el maestro de maestros: JESUCRISTO.

    En cada instante nuestro accionar aviva las mentes de nuestros alumnos que buscan en nosotros el camino de su destino. Por eso, esa magia del encuentro: educador-educando debe ser relaciones humanas de calidad, más importante que las máquinas de hoy: las computadoras; y que el espacio de la escuela sea testigo de la formación del futuro ciudadano con una adecuada personalidad en valores y con el manejo de capacidades del saber hacer antes que solo conocimientos. Esa será la gran obra en proceso que entregaremos a nuestra sociedad…

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  3. EDUCAR ES UNA OBRA DE INFINITO AMOR
    El amor auténtico a nuestros estudiantes siempre está naciendo, si no nace todos los días entonces muere día a día. Hay que sacar tiempo para divertirse y cultivar detalles con ellos.
    En realidad ningún detalle es pequeño, pues una palabra dulce a un alumno puede suavizar hasta al estudiante más rebelde y una palabra ofensiva puede distanciarnos. En las relaciones interpersonales con ellos es necesario promover una comunicación, basada en confianza y honestidad. Cuidar la relación con nuestros estudiantes exige mantener vivo el diálogo, la comunicación y el respeto.
    Sabemos amar si le damos al estudiante un espacio de libertad, para que expresen también sus emociones, sentimientos y afectos, porque el buen profesor armoniza la seguridad que brinda, debemos complementar la con la pedagogía del amor, esta pedagogía es serena a la hora de tomar decisiones o de establecer compromisos, la letra entra con amor, con cariño, con ternura. Cambiemos nuestra mentalidad y nuestra actitud, con una alta carga afectiva y motivacional en nuestro modo cotidiano de actuación pedagógica.
    El maestro Gandhi nos demuestra la importancia del cambio:
    "NOSOTROS DEBEMOS SER EL CAMBIO QUE DESEAMOS VER EN EL MUNDO"
    Los cambios tan dinámicos que se producen en la sociedad nos pide desarrollar una educación diferente, más sana, una FORMACIÓN ESPIRITUAL, una PEDAGOGÍA DEL CARIÑO, una PEDAGOGÍA DEL AMOR, una PEDAGOGÍA DE LA TERNURA, una PEDAGOGÍA DE LOS AFECTOS, en fin, una EDUCACIÓN DESDE EL CORAZÓN, que despierte el alma, pues está demostrado científicamente que sin afectos no se aprende.
    QUE DIOS BENDIGA E ILUMINE NUESTRA LABOR EDUCATIVA

    KANDY URSULA ROJAS OMONTE

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  4. LA EDUCACIÓN OBRA DE AMOR

    Reafirmo lo dicho; pero de manera reflexiva, los docentes anhelamos tener “buenos alumnos” y “profesionales algún día” pues por ello hemos elegido esta carrera tan difícil de “formar personas”; nos duele mucho saber sin embargo cuando al término de los estudios secundarios, o muchas veces no culminan sus estudios, nuestros alumnos solo se “defienden en la vida” y en otros casos la sociedad los corrompe. Dios nos los da, los docentes los formamos y la sociedad los corrompe peor cuando no hay valores de acero en la familia.

    Autor: Wilfredo Asmat

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  5. Maribel Cabrera Dávila1 de octubre de 2009 a las 19:47

    "Maestro, forjador de hombres nuevos", es una frase que nos lleva a la reflexión personal,Jesús es el primer maestro de la historia y nosotros lo tenemos como ejemplo en nuestra labor diaria porque formamos personas de manera integral y que no debemos de olvidar que los valores se practican no solo en la escuela sino en todo momento y sobre todo con el ejemplo y en el hogar.
    Por lo tanto somos artistas que modelamos actitudes, sentimientos, inteligencias múltiples a través del amor .

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